Esta
semana, hemos hecho un alto en nuestro día a día de clases y reuniones, para
celebrar juntos la Pascua. En una sencilla celebración, recordamos el
compromiso que habíamos adquirido en Cuaresma cuando recibimos una maceta,
tierra, agua y semillas; el compromiso de ser generadores de vida y hacer que
crezca la vida. En esta tarde, hemos sido testigos de la VIDA que se nos regala y
que es fuente de alegría y esperanza para los que nos sentimos seguidores de
Jesús. La semilla, ha dado fruto y de ese fruto disfrutamos juntos y queremos
que disfruten todos los que formamos parte del Colegio. Estamos llamados
a reconocer siempre más signos de resurrección en nuestra vida, siempre más
motivos por los que estar alegres, siempre más señales que nos indiquen que la
vida triunfa sobre la muerte. Celebramos juntos, alrededor de quién es
centro de nuestro Colegio y de nuestra misión. El árbol que formamos quiere
tener su raíz en Jesús Resucitado, que se hace presente a través de la
eucaristía y que nos invita a anunciar su Palabra siendo siempre más testigos
del AMOR, el verdadero amor que rompe barreras, que incluye a todos, que nos
hace libres y nos impulsa a amar.












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