09 julio 2015

EL PERDÓN SANA

“El perdón sana”, Tony Mifsud SJ, CEI (Centro de Espiritualidad Ignaciana de Chile), “Ayudas para el Espíritu”, número 9.
Un autor francés (Henri Lacordaire) escribe: “Si quieres ser feliz por un instante, busca la venganza; si quieres ser feliz para siempre, ábrete al perdón”. Y la sabiduría oriental dice que si quieres vengarte hay que cavar dos tumbas, una para el otro y la segunda para ti mismo.
En este artículo se nos invita trabajar el valor del perdón o, más bien, a recorrer el camino del perdón que capacita para convivir en paz unos con otros y consigo mismo. Creemos que el perdón es necesario y seguramente, algunas veces lo hemos experimentado. El perdón es constitutivo de nuestra fe cristiana, pues creemos en un Dios que perdona porque es Amor-misericordioso.
La opción por el perdón, en su doble dimensión de perdonarse a uno mismo y a los otros, es una experiencia muy concreta del misterio pascual, porque significa morir para vivir, el pasar por la muerte para poder nacer a la vida.
Las ofensas que hemos recibido o causado en la vida, han dejado huellas en nosotros. Para hacer un camino de sanación, necesitamos ir transitando por el reconocimiento de nuestras heridas, mirándolas de frente y atrevernos a poner delante de nuestros ojos al ofensor y/o al ofendido.
Necesitamos partir de nuestra experiencia, de lo vivido, de hechos y sentimientos propios para sacar provecho del valor del perdón. Por tanto, disponernos a revisar la experiencia vivida y acoger la experiencia de otros. Trabajando de manera individual, pero también abordando lo vivido en grupos de compartir.

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