16 febrero 2015

«La recuperación es una gran mentira»

Felipe García es un cura que cada mes hace malabarismos con los menos de 2.000 de los que dispone su parroquia, la de Santa María de la Esperanza, para detectar y atender las necesidades más acuciantes de todas las que le llegan, principalmente del barrio y el polígono de La Data, donde se concentran algunas de las mayores bolsas de pobreza de la ciudad. Con ese dinero ayuda a pagar el recibo de la luz y a comprar productos básicos, entre otras cosas, a las 52 familias necesitadas que ahora mismo son atendidas en la parroquia. Les proporciona además un servicio gratuito de asistencia jurídica.
«Lo hacemos gracias a que la parroquia incluye también los barrios de Valcorchero y Ciudad Jardín, donde por suerte vive gente con mayores recursos que nos permiten atender a los menos afortunados», afirma este veterano sacerdote, que sabe muy bien de lo que habla cuando habla de pobreza porque además de un cura de barrio es el consiliario diocesano de los movimientos obreros católicos, agrupados en la JOC, la HOAC y la Pastoral Obrera, y su trabajo en favor de las familias necesitadas de la ciudad es bien conocido desde hace décadas.
Por Claudio Mateos

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