05 diciembre 2014

Muere «Sor Tripi» la monja que los presos llamaban Mamá: les hablaba de Dios; sanaba corazones rotos

Llevaba más de 30 años dedicándose a la pastoral penitenciaria y no tenía ninguna intención de abandonar su tarea. Cada mañana se levantaba a las cuatro de la madrugada y, a pesar de estar enferma, no pensaba retirarse: «Me jubilaré cuando vaya al cielo», dijo hace unos meses al diario Abc.

Dar amor a los cautivos
Tras hacer un rato de oración: «porque yo sola no puedo hacer nada», salía del convento de la Hijas de la Caridad en Madrid y esperaba una hora o dos o las que hicieran falta en la calle, y daba igual que lloviera, nevara o cayera un sol de justicia. Sor Tripi tenía un compromisos con sus presos y eso era sagrado. Cogía el autobús y recorría cientos de kilómetros para ir de una cárcel a otra, dando amor a los cautivos.

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