17 diciembre 2014

La VIDA TRUNCADA de ANA, una mujer ejemplar

Compuestas de rosas blancas, liliums y pensamientos, fue una de las coronas más vistosas de las que acompañaron el pasado miércoles el cadáver de Ana Aibar Moscoso, fallecida a los 37 años. Más que la belleza de las flores lo que llamó la atención fue la especial dedicatoria: "Con cariño de su alteza real la infanta doña Elena". La hermana del Rey había hecho enviar la corona a Paterna (Valencia) para rendir así su particular homenaje a la víctima mortal de la violencia de género número 48 de este 2014. 
La infanta y Ana Aibar se habían conocido tres semanas antes. Doña Elena participaba en el Campeonato de Salto Nacional que se celebraba en el Club Hípico CES Valencia y la empresa de ambulancias de Ana Aibar era la encargada de la asistencia sanitaria de la prueba. Ana y la infanta compartieron unos instantes de conversación de la que no ha trascendido el contenido pero que parece que fueron suficiente para que doña Elena se acordara de ella. Probablemente la siguiente ocasión en que la infanta supo de Ana fue en los informativos del lunes 8 de diciembre. La pareja de la joven, Raúl Navarro, 37 años, albañil de profesión y de quien se estaba separando, le descerrajaba dos disparos de escopeta en la casa que ambos compartían en Paterna para, inmediatamente después, suicidarse.
Por Critóbal Toledo y Ana María Ortiz

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