Con frecuencia hemos escuchado y leído del Sínodo de la Familia comentarios y noticias relativos a la sexualidad, de la apertura a la comunión de los divorciados que se han vuelto a casar y al tema de la homosexualidad. Esas son las cuestiones que más eco han tenido en los medios de comunicación, hasta el punto de parecer los únicos temas abordados. Hace unos días, el Sínodo ponía fin a esta primera etapa del camino en la que ha destacado la nueva forma de tratar las cosas, con libertad y con claridad, sin miedos; y se abre a un tiempo para profundizar en la reflexión y el trabajo hasta el próximo encuentro de la Asamblea General Ordinaria en octubre 2015 de la cual esperamos los mejores frutos.
Pero ¿qué podemos esperar los creyentes, los padres de familia y toda la Iglesia de este Sínodo? Los pastoralistas de familia y la iglesia entera van a iniciar un plan de trabajo que, en base a la reflexión sinodal, debería dar respuesta al acompañamiento pastoral y a los principales desafíos que tiene la Iglesia para con las familias.
Entre esos desafíos se pueden destacar:
Por Elías Pérez

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