Primero fue Marie, luego Mónica, Rosa, Cecilia, Paula y Fátima hasta ser una comunidad “euroasiática”, en nuestro lenguaje coloquial. Durante dos días se agrandó más porque con Teresa Pinto llegó hasta nosotras la provincia de España-Italia.
En este tiempo fluyó la comunicación en sus distintas dimensiones, la alegría, la fiesta, el compartir y saciar nuestras preguntas sobre la provincia y la congregación. Teresa pudo asomarse también al colegio y saludar a profesores y otros colaboradores, al párroco que acudió a la casa de S. Pablo a saludarla, cambiar impresiones con los alumnos que le salían al paso… Se metió en nuestra vida diaria y oró con nosotras en la oración de la comunidad ampliada que tenemos una vez al mes. El Espírítu, que habla y entiende todas las lenguas, escuchó las nuestras, las que brotaban espontáneamente del corazón y los labios de cada una. Y salimos confortadas y dispuestas a acoger la cruz como seguidoras de Jesús, confiadas en que con Él todo lo podemos.
Gracias, Teresa, por tu paso corto pero sabroso por nuestra comunidad y te tomamos la palabra de que en este curso te harás de nuevo presente en nuestra comunidad de Burgos.
La comunidad de Burgos



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