En el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Barranco Seco,
Gran Canaria, han habilitado el comedor para que los inmigrantes
llegados la pasada semana a una playa de Maspalomas (Gran Canaria)
puedan relatar su odisea.
Es un cuarto frío, con mesas alargadas y bancos a sus pies. Se llega a
él por un largo pasillo, de aspecto carcelario, no obstante fue el
centro fue una antigua prisión. Desde esa estancia cuentan lo vivido el
pasado 5 de noviembre , cuando permanecieron tirados al sol en la arena
durante cinco horas sin ser atendidos
por temor a que alguno de ellos pudiera estar contagiado de ébola.
“Parecía que los asustábamos, ¿Por qué nos tratan en Europa como
animales?”, dice uno de ellos con los ojos bien abiertos. A su lado, los
compañeros de travesía asienten resignados.
Por Txema Santana

No hay comentarios:
Publicar un comentario