El pasado sábado, la capilla de la Casa Interprovincial de las Hijas de
Jesús, en Madrid, se llenó de nervios, vivencias, recuerdos, abrazos,
y...de mucha ilusión.
Un grupo de laicos, que durante algunos años hemos compartido inquietudes, preguntas y respuestas, camino… decidimos dar un paso en nuestras vidas. Comprometernos de una forma especial y pública, manifestando nuestro deseo de participar en un proyecto común con las Hijas de Jesús.
Acompañados de algunas hermanas (en nuestra mente y en nuestros corazones había muchas más) y de otros laicos que no han podido estar físicamente, de forma individual, hicimos nuestro compromiso. Sobre una base común, cada uno plasmó su personalidad y peculiaridad.
Salimos de allí con alegría, con inquietud y con alguna que otra "lagrimilla" y, fundamentalmente, con mucho agradecimiento.
Un grupo de laicos, que durante algunos años hemos compartido inquietudes, preguntas y respuestas, camino… decidimos dar un paso en nuestras vidas. Comprometernos de una forma especial y pública, manifestando nuestro deseo de participar en un proyecto común con las Hijas de Jesús.
Acompañados de algunas hermanas (en nuestra mente y en nuestros corazones había muchas más) y de otros laicos que no han podido estar físicamente, de forma individual, hicimos nuestro compromiso. Sobre una base común, cada uno plasmó su personalidad y peculiaridad.
Salimos de allí con alegría, con inquietud y con alguna que otra "lagrimilla" y, fundamentalmente, con mucho agradecimiento.













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