A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos
encierra una carga explosiva. Sorprendentemente, el “tercer siervo” es
condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error
consiste en “no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace
fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.
El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad.
No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la
obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el
mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo
comprometido en abrir caminos al reino de Dios.
El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no
arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el
lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo
largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la
atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición;
conservar las buenas costumbres; conservar la gracia; conservar la
vocación...
Por José Antonio Pagola

No hay comentarios:
Publicar un comentario