12 noviembre 2014

Anudar contigo fraternidad en Mesa compartida

Quizá habríamos conseguido en nuestra vida una coexistencia pacífica con él. Quizá habríamos llegado a creer que estábamos más o menos en regla con él. Y preveíamos una vida tranquila y feliz y de repente todas esas previsiones se desbaratan. Es como el anuncio sorprendente de algo que no se esperaba. ¿Por qué salir de nuestra tierra ya conocida y acostumbrada? ¿Por qué encaminarse hacia ese horizonte de Cuerpo entregado? ¿Por qué anudar contigo fraternidades en Mesa compartida, amasando Pan de Vida?
Nuestro deseo secreto puede ser que todo aquello que ya somos permanezca así en tu Presencia: una situación bien definida, un conjunto de cosas en las que nos hemos instalado, una relación contigo que nos parece suficientemente buena. ¿Qué más hay que desear? ¿A qué más allá hay que ir?

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