Quizá habríamos conseguido en nuestra vida una coexistencia pacífica
con él. Quizá habríamos llegado a creer que estábamos más o menos en
regla con él. Y preveíamos una vida tranquila y feliz y de repente todas
esas previsiones se desbaratan. Es como el anuncio sorprendente de algo
que no se esperaba. ¿Por qué salir de nuestra tierra ya conocida y
acostumbrada? ¿Por qué encaminarse hacia ese horizonte de Cuerpo
entregado? ¿Por qué anudar contigo fraternidades en Mesa compartida,
amasando Pan de Vida?
Nuestro deseo secreto puede ser que todo aquello que ya somos
permanezca así en tu Presencia: una situación bien definida, un conjunto
de cosas en las que nos hemos instalado, una relación contigo que nos
parece suficientemente buena. ¿Qué más hay que desear? ¿A qué más allá
hay que ir?

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