«Todos tenemos pies de barro y corazón de fuego». Con esta poética
imagen comenzaba el jesuita José María Rodríguez Olaizola su conferencia
'Lecciones de la fragilidad'. La charla, a la que acudieron tantas
personas que rebasaron la capacidad del paraninfo del colegio de la
Inmaculada, es la primera de una serie que el sacerdote impartirá
durante los próximos meses en Oviedo y Gijón
y que pretende hacer una lectura diferente de La Pasión de Cristo. «La
idea es explicar que no se trata sólo de una historia que nos habla de
fe, sino que sus lecciones las podemos aplicar a nuestra vida
cotidiana», señaló.
Partiendo de la figura evangélica de Pedro, Olaizola hizo ayer una
reflexión sobre la fragilidad de las personas en una sociedad en la que
parece obligatorio mostrar siempre nuestra mejor cara. «En un mundo
obsesionado con la perfección es preciso hacer una lectura mucho más
humana y darse cuenta de que nadie es perfecto ni invulnerable, pues no
siempre caemos de pie», señaló. Nadie está libre de equivocarse,
continuó, «todos tenemos nuestros aciertos y errores. La cuestión es
cómo lidiar con ello, cómo aprender a levantarnos y usar lo aprendido
para ayudar a otros a levantarse a su vez».
Por Lucía Ramos
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