05 octubre 2014

Homilía del Papa Francisco en la vigilia de oración por el Sínodo de la Familia

Plaza de San Pedro de Roma
tarde del sábado 4 de octubre de 2014
Queridas familias ¡Buenas noches! Anochece ahora en nuestra asamblea.  Es la hora en que se vuelve a casa de buen grado, para encontrarse en la misma mesa, en el espesor de los afectos, el bien cumplido y recibido, de los encuentros que calientan el corazón y lo hacen crecer, vino bueno que anticipa en los días del hombre la fiesta sin ocaso. 
Y también es la hora que más pesa para el que se encuentra cara a cara con su propia soledad, en el crepúsculo amargo de sueños y proyectos quebrados: cuántas personas arrastran sus días en el callejón sin salida de la resignación, del abandono, e incluso del rencor; en cuántos hogares ha faltado el vino de la alegría y, por lo tanto, el sabor – la misma sabiduría – de la vida…
De los unos y de los otros, esta noche, nos hacemos voz con nuestra oración.

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