Desde anoche, cuando se hizo oficial el primer caso de ébola contagiado en España,
he mantenido varias discusiones, con buenos amigos. Con el legítimo
miedo de quien ve que el virus mortal se aproxima a casa como base. Pero
compruebo con dolor, y cierta indignación, mi torpeza para no saber
hacerles entender que la repatriación de los dos hermanos de San Juan de
Dios no se debió a supuestos privilegios de la Iglesia, o que dejarles
morir en Liberia o Sierra Leona no era la solución, sino que el principal mal del ébola está en la falta de justicia.
He encontrado dos artículos que explicarán mejor de lo que yo pudiera
hacerlo cuál es la postura más sensata, en mi opinión, ante todo esto.
El primero lo ha publicado hoy en El País, escrito por la presidenta de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, Mercedes Ruiz-Giménez, que lleva por título "Lo que contagia el ébola es la pobreza". Aquí tienen el link.
El segundo, escrito por Manuel María Bru en Aleteia, que transcribo a continuación, y que se titula Ébola y pobreza bacteriológica
Por Jesús Bastante

No hay comentarios:
Publicar un comentario