«Puede haber más amor cristiano en una unión canónicamente irregular
que en una pareja casada por la Iglesia». El padre Adolfo Nicolás,
superior general de los jesuitas, atraviesa a pie la entrada vaticana
del “Petriano” con un portafolio negro en la mano. Se lee el lema de los
jesuitas escrito en árabe: “Para mayor gloria de Dios”. El llamado
“papa negro”, que guía a 18 mil religiosos de 112 naciones, cree que «el
Sínodo está completando el Concilio».
¿Será actualizada la moral familiar?
La discusión, libre y franca, se está dirigiendo hacia un cambio, la
adecuación pastoral a la realidad de los tiempos de hoy. Es un signo
histórico, porque en estos años ha habido fuerzas que han tratado de
hacer retroceder a la Iglesia con respecto a la gran estación conciliar.
Y, ¿en cuanto a la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar?
No se puede impedir que el Sínodo discuta al respecto, como habrían
querido algunos. Los obispos no fueron convocados para insistir en ideas
abstractas a golpes de doctrina, sino para buscar soluciones a
cuestiones concretas. Es muy significativo que el Papa y muchos padres
sinodales hayan hecho referencia en sus intervenciones a los textos del
Concilio. También el cardenal Martini, hasta el final de sus días,
esperaba que la que se expresara fuera esa Iglesia que escucha.
Por Giacomo Galeazzi

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