El Obispo de Roma invitó a los jesuitas a recordar “nuestra
historia”: a la Compañía ‘se le dio la gracia no sólo de creer en el
Señor, sino también sufrir por Él’. “La nave de la Compañía fue
zarandeada por las olas y ello no debe sorprender. También la barca de
Pedro lo puede ser hoy. La noche y el poder de las tinieblas están
siempre cerca”, advirtió el Papa.
Reflexionando en lo fatigoso que puede ser remar, el Santo Padre señaló
que los jesuitas deben ser "expertos y valerosos remeros": ¡remen
entonces! ¡Remen, sean fuertes, incluso con el viento en contra!
¡Rememos al servicio de la Iglesia! “Rememos juntos”, fue la enérgica
invitación de Francisco. “Pero mientras remamos - también el Papa rema
en la barca de Pedro - debemos orar tanto: ‘¡Señor, sálvanos!’, ‘¡Señor
salva a tu pueblo!’. “El Señor, observó, aun si somos hombres de poca
fe nos salvará”.

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