Cuartel de policía de Yassane. Allí estábamos el fotógrafo Alfredo Cáliz
y este periodista, sentados delante del inspector Wanké que con gesto
grave miraba nuestros pasaportes y movía la cabeza de un lado a otro.
"No, no puedo dejarles pasar". Tras cinco horas encajados en un autobús
cruzando una de las zonas más peligrosas del norte de Malí, entre Gao y
la frontera con Níger, un policía nos frenaba en seco. Es cierto, no
teníamos visado, pero nos habían dicho que era posible tramitarlo sobre
la marcha. Evidentemente, nuestro informante nos había mentido. "¿Y esto
no se puede arreglar de alguna manera?" pregunté, intentando poner un
gesto conciliador. Ibrahima Wanké levantó la cabeza con gesto cansado,
frunció aún más el ceño y respondió lacónicamente. "No".
Por José Naranjo
Foto de Alfredo Cáliz

No hay comentarios:
Publicar un comentario