Ocho verbos -hoy elegimos tres- que corresponden a ocho acciones
básicas que todos podemos vivir y realizar en estos tiempos de crisis tan dura
que nos toca sufrir.
ORAR: En primer lugar, un cristiano debe orar ante
y con las víctimas de la injusticia, del desempleo, de los desahucios, de la
exclusión social, de la violencia. Buena parte de lo que el Señor Jesús nos
dice en el conocido texto de Mt 25 (“tuve hambre y me disteis de comer…”) se
juega precisamente en la mirada, en la capacidad de reconocer en el pobre al
mismo Jesús encarnado. Necesitamos orar para afinar nuestra mirada y nuestra sensibilidad, y
también para recordar la pasión de Dios en la compasión con los hermanos
sufrientes, desde la intercesión. La oración nos permite ensanchar el corazón, transformar
la mirada, abrirnos a la solidaridad. La Escritura nos invita: “acordaos de los
presos, como si estuvierais co-encadenados con ellos” (Heb 13, 3). Y lo que se dice de
las personas encarceladas se puede aplicar a otras situaciones de sufrimiento e
injusticia.
Por Daniel Izuzquiza sj
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