¡Todos estamos llamados a contrarrestar la cultura del descarte! ¡Los
cristianos y las personas de buena voluntad construyamos una sociedad
más humana! Agradeciendo en especial la presencia del Papa Benedicto
XVI, después de escuchar con atención y cordialidad algunos testimonios
de ancianos y abuelos, en representación de las diversas realidades del
mundo, el Papa Francisco agradeció también a los miles de participantes
en esta fiesta, «nuestra fiesta», como dijo.
Una fiesta en familia, de encuentro, cercanía y oración, hizo hincapié el Papa Bergoglio, destacando luego el testimonio de los hermanos que llegaron desde Erbil, Kurdistán iraquí, huyendo de una violenta persecución. Su presencia es un don para la Iglesia, afirmó, subrayando que la violencia contra los ancianos es inhumana, como la que se comete contra los niños. Y recordando que Dios nunca los abandona.
Una fiesta en familia, de encuentro, cercanía y oración, hizo hincapié el Papa Bergoglio, destacando luego el testimonio de los hermanos que llegaron desde Erbil, Kurdistán iraquí, huyendo de una violenta persecución. Su presencia es un don para la Iglesia, afirmó, subrayando que la violencia contra los ancianos es inhumana, como la que se comete contra los niños. Y recordando que Dios nunca los abandona.

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