Ha sido, sin duda, uno de los viajes más intensos en la agenda del
Papa Francisco, que ha aprovechado su estancia en Tirana, capital de
Albania, para enviar un mensaje directo hacia los más jóvenes, con el
fin de lograr que entiendan que sus decisiones serán vitales en el
devenir de la sociedad y el progreso de este mundo.
En la homilía pronunciada en la plaza de Madre Teresa, en pleno
centro de Tirana, el Papa comentó emocionado «la gran cantidad de
jóvenes que me han saludado a lo largo de la carretera desde el
aeropuerto. ¡Donde hay juventud hay esperanza!».

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