En un mundo dominado por las lógicas de mercado, debe ser el
Evangelio el criterio fundamental para la gestión de los bienes en las
comunidades religiosas. Por ello la Congregación para los institutos de
vida consagrada y las sociedades de vida apostólica ha pensado en la
publicación de algunas líneas orientativas sobre la economía. El
documento es fruto también del simposio sobre la economía que tuvo lugar
en el "Antonianum" el pasado mes de marzo. Habla de ello en esta
entrevista al periódico el cardenal prefecto Joao Braz de Aviz, que traza, además, un identikit del religioso según las enseñanzas del Papa Francisco.
La gestión de los bienes patrimoniales de las comunidades
religiosas en un tiempo de crisis de vocaciones y también de crisis
económica constituye un doble desafío. ¿Cómo afrontarlo?
El tema es de gran actualidad. Por ello el Papa Francisco quiso que
se dedicara un simposio a esta cuestión. Y nosotros programamos
organizarlo del 8 al 9 de marzo pasado en la Pontificia Universidad
Antonianum. El tema de los trabajos se refería precisamente a la gestión
de los bienes eclesiásticos religiosos "al servicio del humanum y de la
misión de la Iglesia". Y hemos descubierto una gran exigencia de algo
más profundo y nuevo en este ámbito. Lo hemos comprendido al ver la
sensibilidad de los religiosos en la participación en el simposio. Nos
preparamos para recibir a cuatrocientas personas, en cambio, no solo
participaron seiscientas, sino que otras quinientas quedaron fuera.
L´Osservatore Romano

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