El dicho está recogido en todos los evangelios y se repite hasta seis
veces: “Si uno quiere salvar su vida, la perderá, pero el que la pierde
por mí, la encontrará”. Jesús no está hablando de un tema religioso.
Está planteando a sus discípulos cuál es el verdadero valor de la vida.
El dicho está expresado de manera paradójica y provocativa. Hay dos maneras muy diferentes de orientar la vida:
una conduce a la salvación, la otra a la perdición. Jesús invita a
todos a seguir el camino que parece más duro y menos atractivo, pues
conduce al ser humano a la salvación definitiva.
Por José Antonio Pagola

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