Hija y Hermana…
Compañera de Jesús en la misión del Reino
Me abro a la Palabra: 2 Pe 1, 1-12
CG XVII 44
Nuestro primer compromiso con la pastoral vocacional es valorar y cuidar la propia vocación, y preguntarnos cómo la estamos viviendo. Si creemos que ser Hija de Jesús es una propuesta de vida válida y tiene todo su sentido hoy, si experimentamos y manifestamos la alegría de nuestra vida consagrada, podremos dar a esta pastoral el impulso y la animación que insistentemente estamos pidiendo. Cuando sentimos que nuestra vida es valiosa, contagiamos alegría, serenidad y felicidad, y podemos suscitar la llamada en otros.
Mi vocación...
La llamada...
¿Cómo la cuido?
¿Me percibo centrada?
¿Cómo se concreta hoy mi SÍ?

No hay comentarios:
Publicar un comentario