13 abril 2014

40 cosas que he aprendido en el #iCongreso

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Creo que es el primer congreso en el que no saco papel y bolígrafo. Me cuesta desprenderme. Siempre llevo algo encima en lo que poder escribir, pero esta vez no salió de la mochila. Innecesario absolutamente. Y pienso también que es el primer congreso en el que estar con el móvil, el ordenador y la tableta continuamente no supone una falta de educación para quien está hablando. Más bien al contrario.

He aprendido mucho. Y quisiera sintetizar todo. Por si alguien se puede enriquecer también con todo ello. Evidentemente esta colección no está ordenada en prioridades. Ni lo pretendo. Además, algunas de estas cosas ya las sabía. Aunque hay que saborearlas más y repetirlas más veces. Hay una forma de repetición que implica actualización, novedad, descubrimiento, profundidad. De esto se trata también.
  1. Muchos no nos conocíamos y éramos capaces de reconocernos.
  2. La comunión es la clave. La red es relación. Las paredes son los cables. Pero el hogar son las personas. Y en internet habitan personas.
  3. Dios no tiene Twitter, ni Facebook. Y sin embargo habla en la red. ¿Cómo? Como siempre. ¿Por qué? Por lo de siempre. ¿Para qué? Para crear red, porque le interesa.
  4. Desvirtualizar, es decir, encontrarse con alguien que conoces a través de Twitter, Facebook… implica darse cuenta, nuevamente, de que nadie cabe en una definición, en una foto de perfil. Nos hacemos ideas aproximadas de los demás. Y, sea del modo que sea, cada persona desborda lo que esperamos cuando apostamos por conocerla y queremos conocerla. Además, para bien.
  5. La red es un lugar, más que un instrumento. Y quien pretende instrumentalizar la red quiere tratar a los perfiles desprovistos de su personalidad, peculiaridad, realidad humana. Un perfil es una persona. Por eso las mujeres son tan buenas en la red.
  6. Internet responde a las profundidades inmutables de la persona. Es la llamada misma a cumplir su esencia.
  7. Resulta imprescindible escuchar a otros. Y escuchar con hondura. Escribir y dar no lo es todo. Antes de ello, atender al hombre, a la mujer, al joven que vive y se da a conocer. Internet tiene una gran potencia reveladora.

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