Venía ya caminando la primavera anticipadamente y los días 12 y 13, con sol por dentro y por fuera, asistimos a una verdadera explosión de vida. A partir de las 8 de la mañana fuimos llegando a la Inter unas 47 hermanas de muy diversas comunidades y ya se comenzó a escuchar un fondo clamorosamente gozoso de saludos, sonrisas, abrazos, todo eso que nos producen los reencuentros.
Fuimos entrando lentamente pero con alegría y muchas ganas, en el tema que la Congregación, presente en María Inéz, Clara y Sagrario, nos ponían ante el corazón: la revitalización de nuestro gobierno local.
María Inéz fue desplegando la Determinación de la CG XVII y cada vez su tono crecía más y más al ritmo del contenido que nos comunicaba; su convicción, su fuerza vital, su expresión gestual, sus ejemplos gráficos, su sinceridad y modo directo de decirnos las cosas que nos ayudan a crecer y mejorar, su amplitud de horizontes de libertad y otros muchos más elementos de su peculiar pedagogía, muy bien ayudada por la tecnología moderna, fueron excelentes ayudas, todas ellas, que convergieron en lo nuclear de nuestra vocación:
- Mayor calidad evangélica en nuestra vida para mejor servir nuestros prójimos.
- Llamadas a recuperar en el NIVEL LOCAL el dinamismo del Espíritu.
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