13 febrero 2014

Cuando está todo cubierto, nadie piensa

Cuando todo está cubierto, cuando todas las necesidades parecen satifechas, nadie piensa. No se piensa en nada. Si acaso, se dan vueltas a las cosas. Se revuelven, además con relativa frecuencia, las cosas de los demás. Pensar, filosofar, reflexionar, meditar no es la actividad cómoda de los burgueses desinteresados y cansados de la vida, que escapan del mundo intentando buscar algo de aventura y satisfacción. Pensar, filosofar, reflexionar, meditar lo hacen las personas que caminan, que sienten, que paceden, que se ven apretadas por la vida.

No es fácil reconocer, incluso en la propia experiencia, que ese meditar con profundidad llega con cierta presión y angustia. Y suele despertar, por desgracia, más presión y más angustia, más incomodidad. Es compañero fiel de camino, que no promete gustos a la ligera, ni placeres inmediatos. Si algo tiene que llegar, llegará como fruto, siempre posterior.

Pensar se vuelve urgente precisamente cuando no está todo solucionado.

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