06 febrero 2014

CELEBRACIÓN DEL AÑO NUEVO CHINO EN LA RESIDENCIA DEL PILAR

El 31 de enero de 2014 hemos celebrado en la Residencia Universitaria Nuestra Señora del Pilar el Año Nuevo Chino. Para la cultura china no nos encontramos en el 2014, si no en el año 4712, este es el año del caballo. A diferencia de los signos mensuales del zodiaco, el horóscopo chino se basa en ciclos de doce años representados por los animales que, según la leyenda, participaron en la carrera para asistir al banquete organizado por el Emperador de Jade. Gracias a su astucia, el primero fue la rata, que engañó al buey al cruzar sobre sus lomos un río y se adelantó así también al veloz tigre, al conejo, al dragón, a la serpiente y al caballo, séptimo animal del horóscopo chino.

María Josefa Wang,  se ha encargado de traernos un poquito de su añorada China a nuestra residencia. El sábado 1 de febrero las niñas teníamos una cita en el Comedor. Cuando llegamos, la mesa estaba decorada con todo tipo de detalles y “pastas” típicas de China. Nos sentamos alrededor de la mesa y tomamos un té especial. La verdad es que algunas esperábamos un sabor más fuerte, pero al contrario de lo que pudiéramos pensar, el té era como cualquier otro, pero con un toque aromático a pétalos de alguna flor exótica, o eso es lo que hemos imaginado.


Hoy hemos celebrado este día con ilusión, con alegría, María Josefa es para nosotras un ejemplo a seguir. Nunca pierde la sonrisa, es muy trabajadora (¡cómo no, es china!), constante, bondadosa y, sobre todo, transmite energías y pensamientos positivos a quienes estamos a su alrededor. Estamos aprendiendo mucho, aprendiendo que tenemos que dar aunque nos cueste, que agradar a los demás es el mejor regalo 
que uno puede tener a lo largo del día. Así, si algo sacamos en clave es que nunca hay que irse a la cama con un pensamiento negativo, si no con una sonrisa con la que despertar al día siguiente. Y como anécdota, es la mejor consejera de belleza que podamos tener, sus remedios naturales para reducir las odiadas ojeras post-estudio o sus famosos caldos, harán que las niñas de esta residencia nunca envejezcamos. Sólo queda decir: Gracias María Josefa, mejor dicho, xie xie.











Mariló Pérez Fernández


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