07 noviembre 2013

Ainhoa Pérez nos cuenta su experiencia del Camino de Santiago

La idea de hacer el camino de Santiago, me rondaba por la cabeza desde hace dos años, que me ofrecieron vivir la experiencia, pero por el hecho de ir sola o las fechas, no fui.
En principio este año ni tenía la intención de realizarlo, pero allí hacia Mayo-Junio me dieron una hoja con experiencias de verano y estuve barajando varias opciones. Al principio pregunté a gente que había vivido la experiencia y todos me decían que estaba genial y que había que vivirlo para saber cómo es, así que poco a poco me fui animando. Intenté que viniera algún amigo, o mi hermana conmigo, pero todos me dijeron que no.
Al final decidí ir, porque si siempre estaba pendiente de lo que hiciera otra persona, puede que nunca lo hiciese.
He de reconocer que ir yo sola, que soy una persona tímida y no muy habladora, los primeros días me costaron, porque iba con algo de miedo. Aun así la buena disposición de todo el grupo y el ambiente que se creó, me ayudaron mucho para ir soltándome poco a poco.
Durante el camino, se vive de todo tipo de experiencias, tienes momentos para ti mismo, con los demás y con Dios. Disfrutas cada instante incluso aquellos más pesados, en los que vas caminando y solo piensas en cuando llegarás, pero no son nada en comparación con todo el tiempo que disfrutas hablando, tomando algo, comiendo, incluso tirados en el suelo hablando con todo el grupo…
Al final, por un lado este satisfecho por haberlo logrado, y por otro lado te da pena el hecho de que se acabe.

Nosotros éramos todos de distintos sitios y edades, que en mi opinión enriqueció al grupo. A mí me sorprendió la  piña que hicimos, no sé si esto pasa en todos los grupos o fue casualidad, pero a mí solo me sale dar gracias por haber tenido unos compañeros de viaje tan estupendos y haber podido vivir todos esos momentos que me llevo. En definitiva ha sido una experiencia  inmejorable.









Ainhoa Pérez. Bilbao

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