10 octubre 2013

Cómo encajar las críticas III

Encajar críticas constructivas

A pesar de que entendamos que las críticas constructivas nos ayudan a hacer mejor nuestras tareas y a crecer como personas no podemos evitar que nos duelan.

Recibir una crítica constructiva por parte de una persona que sabe realizarlas es realmente una gran oportunidad, pero eso no quiere decir que necesariamente debamos estar de acuerdo con ellas al cien por cien. Para poder encajar las críticas adecuadamente se necesita una gran autoconfianza y seguridad en uno mismo y en lo que está realizando, si no, podemos caer en el error de asumirlas todas como ciertas e intentar adaptarnos por completo a lo que las otras personas necesitan de nosotros dejando de lado nuestros deseos y opiniones propios.

Para encajar mejor las críticas constructivas y poder sacarles el máximo partido ahí van unos pequeños consejos:
Escucha a la persona que está realizando la crítica. Escúchala de forma activa, pregúntale lo que no tengas claro.
Abre tu mente a nuevas ideas. Quizá lo que estabas haciendo hasta ahora no sea lo más óptimo y puedas mejorarlo.
No intentes defenderte. Recuerda: no es un ataque hacia tu persona, es una sugerencia de mejora.
No pongas excusas. No te están acusando de nada, no hace falta que pongas excusas, asume la parte de razón que tenga la persona que te está criticando.
Busca el acuerdo. Demuéstrale a la persona que está realizando la crítica que estás de acuerdo con ella al menos en algunos puntos.
Pide sugerencias. Si crees que la persona que te está haciendo la crítica puede tener la clave para resolverlo ¿por qué no aprovecharla?
Déjate aconsejar. Echa a un lado tu orgullo y acepta que no lo sabes todo, los consejos son siempre bienvenidos y después, puedes seguirlos o no, eso lo decides tu.
Dale las gracias por su crítica.
Tómate un tiempo, el que sea necesario, para interiorizar la crítica y las soluciones que se te han propuesto. A partir de ahí decide si las implementarás o si seguirás como hasta ahora.

Si finalmente te das cuenta de que la crítica era acertada y que era necesario cambiar algún aspecto de ti mismo o de cómo haces las cosas, no te martirices, no te culpes. Asume la necesidad de cambio y empieza a trabajar en ella, poco a poco, sin agobiarte, los cambios requieren tiempo.

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