Todos los días son oportunidades para que el Espíritu nos sorprenda con aire y fuego nuevo.
Hemos tocado la tierra de Granada y el abrazo y saludo de todas a todas (64 Hijas de Jesús), fortaleciendo así los deseos, la curiosidad y la ilusión esperanzada que traíamos para escuchar, acoger y ponernos de nuevo en camino.
En estos momentos ya hemos experimentado que la Vida que trae la nueva Determinación está y será posible desde la fidelidad al Dios encarnado que María ofrece al mundo y se hace hoy carne en las personas.
Se nos han ofrecido sentimientos, se nos ha explicado el proceso, y se nos dan “posibilidades” para acompasar nuestra vida y comunidades al cambio que se está dando a nuestro alrededor.
Es momento de GRACIA. Es momento de AGRADECER.
¡Merece la pena llevar a Jesús a la gente y agradecer su presencia encarnada en deseos y llamadas a toda la Congregación!
Es momento de SER para darnos, para servir a los otros.
El sábado nuestro silencio y oración por la paz, era un gesto que expresaba la necesidad de coherencia y colaboración con lo escrito en estas páginas que todas habíamos recibido emocionadas de manos de Mercedes; que de modo sencillo nos transmitía con cariño la Determinación, marco de un camino de futuro.
Seguir leyendo juntas, subrayando lo que no es “saber cosas” sino descubrir lo oculto, lo que detrás de ellas hay de voluntad de Dios y la CG XVII nos sugiere.
Seguimos pidiendo unas por otras para poder gustar como decía la M. Cándida:“Aquello que el mundo no puede comprender” y que para nosotras es Gracia y responsabilidad.

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