Es hora de salir al balcón de la vida,
mirar al horizonte, despertar al alba,
y sentirse lleno de alegría.
Es hora de asomarse al infinito,
de anunciar y cantar, trabajar y
proclamar
que es posible un mundo nuevo y
distinto.
Es hora de romper los esquemas de
siempre;
de escuchar las palabras del silencio;
gustar su presencia callada
y sentir al Señor muy adentro.
Es hora de creer en medio de la
oscuridad
y el desconcierto,
confesar la vida, andar por los
desiertos
y abrir nuevas sendas
por donde pueda llegar el Reino.
Es hora de iniciar caminos nuevos,
arriesgarlo todo, apostar por Dios y su
Reino,
discernir la paja del trigo
y entregarse sin reserva, todo entero.
Es hora de la Pascua, de la
Resurrección,
de brindar por la Vida que el Señor
sigue trayendo.
Es hora de esbozar una sonrisa
y ensanchar el corazón
para hacerlo más sensible, más fraterno.
http://iglesia.almodovardelcampo.org/periodico-iglesia-en-almodovar-206-febrero-2008/141-es-hora-de-asomarse-al-infinito

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