Hay quien dice que hoy en las
relaciones con los demás nos cuesta atarnos, comprometernos con otros... Sin
embargo, la libertad sin lazos, la autonomía que se olvida del otro, no existe.
Lo llamamos de muchas formas
diferentes, pero los vínculos no son cadenas cuyo candado, una vez echado, no
se puede quitar aunque uno quiera. Tampoco son jaulas compartidas, ni ataduras
que imposibilitan la realización personal.
Son lazos que, aunque uno podría
desatar al tirar del extremo del cordel, no lo hace porque los demás le
importan.
Estos tejidos se llaman de
muchas formas: amor, amistad, apoyo, cuidado, servicio, necesidad, proyecto,
confianza, solidaridad, escucha o palabras.
El curso que comenzamos se
teje así, como una delicada red de muchos vínculos entre todos nosotros que a
veces crecen y otras aminoran, pero que configuran quienes somos, ya que sin esos lazos no somos
nadie.
Y esto fue precisamente lo que celebramos en la eucaristía de comienzo de curso en el día de ayer: ser conscientes de que nuestra vida es una vida compartida con otros donde nos comprometimos a entretejernos Contigo, con otros, con todos.
C on
amigos, Contigo, con
O tros, que
M i
vida sea
P ara
esto:
A mar
y servir,
R ealizar
buenas obras,
T ener
en cuenta al
I ndividuo
que es mi amigo y
R egalarle
mi tiempo y escucha.
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