11 septiembre 2013

3 límites del sentido común

El sentido común es la voz de los muchos, ajustándose siempre a la normalidad. Por consiguiente, todo aquello que no pertenezca a los muchos y que roce lo extraordinario se escapa de su alcance. Aún así, el sentido común prosigue con su conversación interna y externa, dando continuamente sus apreciaciones y mostrando indiferencia ante lo desconocido. No es que le importe poco o nada, sino que sencillamente no puede hacer nada más en este asunto. Como si un español de campo escuchara hablar en francés. El sentido común se apropia de lo distante, está ciego frente a las notas que en la misma realidad apuntan más allá de sí misma. De este modo, quien está viviendo fuera de sus límites recibe sus palabras como llegadas de un universo surrealista. También tiene la continua costumbre de hablar sin parar, aborreciendo el silencio sin saber bien por qué y alejándose de la cautela que necesita para ser prudente.

  1. Lo de los muchos resulta imparable. Claramente son demasiados, la mayoría, se encuentran por doquier y no sabes cuándo saldrán a tu encuentro. Sin embargo, no todo es cuestión de cantidad, sino de la relación que se establece entre ellos. Como se escuchan unos a otros, se refuerza su propia opinión confundiéndola con la verdad, con lo que toca, con aquello que resulta más obvio y evidente. Aquí fenecen sus búsquedas de algo más, al reiterar en exceso lo que no fue enteramente pensado y vivido.

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