- «Proclama mi alma la grandeza del Señor,
- y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
- porque ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava,
- y por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
- porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
- su nombre es Santo,
- y su misericordia llega a sus fieles d
- e generación en generación.»

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