(Por Joan Antoni Melé).- Después del accidente nuclear de Fukushima pasaron algunas cosas dignas de recordar. Como la entrada en la central atómica, en un ambiente altamente cargado de radioactividad, de personas que arriesgaron su vida para intentar controlar la situación. “Soy joven y soltero, y siento que es mi deber ayudar a resolver este problema”, declaró a la prensa uno de ellos, insistiendo en que quería que se mantuviera su anonimato.
Esta es una de las historias que recoge ¿por qué cooperamos?, un reportaje publicado por la revista Investigación y Ciencia que me parecía oportuno recuperar. Este artículo admite que, lógicamente, no todos los comportamientos son tan heroicos como el del joven japonés, pero que existen infinidad de evidencias de que la cooperación, y no solamente la competencia, están en la naturaleza de los seres humanos y de otras especies de forma cotidiana.
“Las leonas de una manada se prestan a amamantar a los cachorros de otras, los humanos nos ayudamos en un sinfín de actividades, desde procurarnos sustento hasta buscar pareja o defender el territorio”, citan en el artículo. Así, cuando hablamos de cooperar en lugar de competir no estamos siendo buenistas; no es eso, simplemente es natural moverse por algo más que el puro interés personal, actuar por uno mismo y también por otras personas de nuestro entorno o más allá de él.
Tras algún tiempo en que se ha primado la interpretación de la evolución como pura lucha sin cuartel por la supervivencia, los científicos están encontrando más y más ejemplos significativos de cooperación. En el programa de eduard punset, redes, han explicado que los bonobos, primates con los que compartimos el 98% del genoma “consiguen vivir en paz, en sociedades gobernadas por las alianzas entre hembras”, a diferencia de otras especies que se caracterizan por comportamientos más agresivos y que se habían estudiado más hasta ahora.
Poco a poco se va remarcando lo que ya subrayó hace tiempo un pionero, el naturalista ruso Kropotkin, que tras diversas expediciones científicas a Siberia habló de un principio de ayuda mutuaen la naturaleza y de que la cooperación es tan importante como la competencia en la regulación del medio ambiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario