28 abril 2013

Ambición contra el estancamiento


No vendría mal un poco de ambición, una cierta competitividad incluso. Palabras, ya lo sé, cargadas peyorativamente en épocas de abundancia donde todo podía “valer” y la seguridad provenía de otros, sin saber bien cuánto suponía o costaba. Enchufar dosis de ambición, de idealismo, de grandeza, de aspiración en una sociedad adormecida, en la que los soñadores acusan al resto de insomnes y los que siempre están desvelados por los afanes del presente se quejan de esos jóvenes que creen que todo se puede hacer. Nadie habla ya de lo fácil, porque sería desmedido y ridículo tratarse así bajo el paraguas que nos empapa permanentemente de crisis, de tristezas y de lamentos. Nadie retrocede, apostados en los torreones desde los que quieren divisar lo que vendrá para su propio bien. 
Apostemos por la ambición. No el egoísmo.

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