¿Quién no ha soñado alguna vez con formar parte de la
prestigiosa Escuela de Magia y Hechicería de Hogwarts? Los niños de Alcor
Primaria de Elche pueden decir que estuvieron allí. A pesar de que hayan pasado
varias semanas desde nuestra acampada, todavía nos seguimos acordando del fin
de semana tan mágico que pasamos. Salimos de Elche sin saber hacia dónde nos
dirigíamos, hasta que al llegar a la Serra d’ Ador, Hagrid salió a nuestro
encuentro y nos indicó que estábamos en Hogwarts. El guardián de la Escuela nos
acompañó al Gran Comedor, donde daría comienzo la Ceremonia de Selección. Todos
fuimos pasando por el Sombrero Seleccionador, que era el encargado de
comunicarnos si nuestro destino estaba en Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o
Slyhterin. Una vez separados por Casas, Juambledore (el Director de la Escuela)
nos comunicó que un gran peligro acechaba Hogwarts: Voldemort. Para poder
derrotarlo, durante nuestra estancia en la Escuela, aprenderíamos gran cantidad
de hechizos y trucos. Pero para vencerlo del todo, deberíamos hacernos con la
Piedra Filosofal antes que él. Además, ¡también estaba en juego la Copa de la Casa!
A la mañana siguiente, lo primero que hicimos fue irnos de
compras por el Callejón Diagon, donde conseguiríamos una varita, una capa y una
corbata de nuestra Casa. Una vez obtenido el kit de mago, empezamos las clases
de Magia. Por Casas, fuimos aprendiendo lo básico que los alumnos de Hogwarts
de Primer Año deben conocer: pociones, escritura mágica, encantamientos de
decoración y, como no, ¡Quidditch!
Ya por la tarde, pusimos en práctica todo lo aprendido en
una Gymkhana Mágica por toda la Escuela. Sería en la Gran Velada Final donde
les mostraríamos a las demás Casas lo duro que habíamos estado trabajando a lo
largo del día, realizando (con la ayuda de nuestros profesores) los conjuros
que habíamos preparado para derrotar a Voldemort. Pero lo que no sabíamos, era
que habíamos tenido la Piedra Filosofal muy cerca desde hacía mucho tiempo.
Ésta, es conocida por presentarse solo ante aquellos que de verdad conocen la
satisfacción de aprender en equipo. Aquellos capaces de trabajar con ilusión. Aquellos
que intentan día a día mejorar. Aquellos que pertenecen a Alcor. Para no
olvidarnos de esta valiosa lección, cada uno de nosotros recibimos tres
piedrecitas provenientes de la mismísima Piedra Filosofal. Cada una de ellas,
representaba la fe, la esperanza y la caridad. Nuestro pequeño tesoro aprendido
en la acampada.
Después de una noche tan ajetreada (¡habíamos derrotado al tenebroso
Voldemort!), nos merecíamos tener un descanso de tanta magia. Bajamos al pueblo
para ir a Misa, pero lo hicimos como solo nosotros sabemos: cantando el himno
de Alcor. Cantándole a todo aquel que nos veía, que estamos orgullosos de
pertenecer a nuestro “supergrupo”. Para terminar nuestros tres épicos días, los
82 alumnos matriculados en la Escuela de Hogwarts de Magia y Hechicería,
obtuvieron su diploma, dándose por concluido un fin de semana que muchos
(monitores incluidos) tardarán en olvidar. Pero no acaba aquí nuestra aventura.
Todo lo que hemos aprendido, lo vamos a poder volver a utilizar en nuestro
campamento de verano. ¿Ante qué nuevos villanos nos va a tocar luchar esta vez?
¿Qué peligrosos caminos nos va a tocar recorrer? ¿Haremos nuevas amistades en
él? Ya falta menos para que pronto tengamos algo nuevo que contar.
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