12 febrero 2013

¿Y después de las armas qué?

Un interesante reportaje de Revista 21:

Menores combatientes en Colombia Actualmente entre 300.000 y 500.000 niños y niñas combaten en conflictos armados de 35 países. Uno de ellos es Colombia. La experiencia personal de una ex niña soldado colombiana nos ayuda a entender por qué decidió alistarse en la guerrilla cuando tenía 12 años y qué panorama se encontró cuando decidió abandonar la violencia. Su testimonio nos acerca también a la realidad de un país agujereado por las balas que sigue esperando la paz. Sería muy pretencioso intentar explicar en estas páginas el conflicto colombiano. Una agonía que se ha prolongado ya más de 50 años y que ha convertido la guerra en algo cotidiano, donde la aspiración diaria es sobrevivir en medio de las balas. Lo cuenta perfectamente la periodista colombiana Juanita León en el libro País de plomo (Aguilar). “El conflicto colombiano es más sencillo de lo que suelen revelar los informes periodísticos. Matar y no morir es un ritual de paso para miles de jóvenes pobres. No es el odio, ni las ideas y a veces ni la codicia: el motor de esta guerra heredada de generación en generación es la falta de imaginación y de oportunidades. Por eso abundan los traidores. Nadie aspira a ganarla”. En un complejo escenario en el que se mezclan varios actores –grupos armados revolucionarios (FARC, ELN), paramilitares, ejército, policía, narcotraficantes, ganaderos, terratenientes, campesinos–, las consecuencias son miles de asesinatos, torturas, desapariciones y tres millones de desplazados internos. La pobreza, las desigualdades sociales, la falta de educación y el abandono estatal en las zonas rurales más desfavorecidas han sido el mejor caldo de cultivo del que se alimenta la barbarie. En medio de todo esto, miles de niños y niñas intentan escapar de la violencia metiéndose de lleno en ella. “Es algo normal en una comunidad campesina que los hijos ingresen en un grupo armado porque se vive en una cultura de la violencia, dentro de la violencia”, afirma María Yineth Salazar. Durante cuatro años fue una niña soldado. Ingresar para escapar. La Coalición Internacional para Acabar con el Uso de Niños y Niñas Soldado estima que en Colombia unos 11.000 menores participan en grupos paramilitares y guerrillas, reclutados por la fuerza o bien de forma voluntaria, como en el caso de María. ¿Qué impulsa a una niña de 12 años a alistarse en la guerrilla?

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