
Te pedimos Espíritu de sabiduría por tu Iglesia universal
que a semejanza del fuego abrasador de Pentecostés
la purifiques de los deseos terrenales.
Hoy vivimos una nueva etapa de la historia.
Tu nunca has dejado a tu Iglesia desatendida,
sostenla en la fe, la esperanza y la caridad.
Que podamos sentir y gustar
la presencia activa de Dios nuestro Padre.
Antonio DIAZ TORTAJADA, sacerdote-periodista
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