31 enero 2013

El amor no se merece


Ayer hablaba con una persona sobre este particular, mezclando los méritos y el amor hasta confundirnos y desviarnos de lo principal. Hay preguntas que serán por siempre más duras y arriesgadas que otras, y conversaciones que nos conducirán al ritmo de la cerveza donde no esperábamos terminar. Lo cierto es que el amor nunca se merece. Ni el que se recibe, en ocasiones con ansia. Ni el que se da, que suele ser una ínfima parte de cuanto podríamos entregar generosamente de nosotros a los demás. Las circunstancias no pueden cargar con todos nuestros excesos o resquemores, pues algunos de los límites vienen agradablemente acompañándonos durante años y nos hacen ser quienes somos. Pero el amor no se puede ganar, ni hay precio económico o cantidad de esfuerzos que nos puedan hacer pensar que nos merecemos una pizca siquiera de sus bienes y de su plenitud.

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