Las continuas violaciones de derechos humanos en Siria han provocado que más de 250.000 personas hayan tomado la dura decisión de dejarlo todo atrás, jugarse la vida y huir a países vecinos como Jordania, Turquía, Iraq y Líbano. Otras miles de personas se han quedado en su país pero han buscado un lugar más seguro.
Para las personas que huyen de su hogar nunca es un buen momento. Zaina, una joven de 24 años, resistió más de un año de combates en su ciudad natal, Homs, antes de que 10 de sus vecinos murieran por un ataque con helicópteros. En ese momento ella estaba embarazada de nueve meses y decidió que había tenido suficiente. Junto a su hermana y su cuñada abandonaron Homs pero no llegaron muy lejos. Antes de llegar a la frontera dio a luz en una tienda a su pequeña, atendida por otros sirios que huían del conflicto.
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