
Las lecturas diarias de los pasajes del texto sagrado resonaron durante todo el mes de septiembre, a través del espacio espléndido de la obra Social de San José Obrero. Tratamos de preparar nuestros corazones, al igual que los agricultores preparan sus campos para la siembra. Observando el cielo, los vientos, las fases de la luna, con sabiduría de la que sólo se da a los sencillos... Esperando el tiempo de deshierbe, poda, cosecha y el trabajo laborioso.
Y así que nos pusimos a realizar un esfuerzo humilde, como el de los agricultores. Leímos la palabra, dejamos que los oídos y corazones acogiesen, soñamos con flores y frutas, sin preocuparnos por su cantidad o calidad.
Surgió, entonces desde el ejercicio de la escucha y el debate de las clases de historia la idea de preparar juegos malabaristas, utilizando diversos textos de la Biblia, especialmente los que tocan "la naturaleza, los árboles, semillas y frutos."
Acompañados de la brisa de la primavera, participamos de la culminación del Mes de la Biblia, que tuvo lugar los días 27 y 28 de septiembre: la palabra se hizo vida y vida en abundancia.
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