Hay estados de ánimo que aportan muchas ventajas competitivas y hay otros que generan un enorme sufrimiento. No solo afectan individualmente a las personas, sino colectivamente a familias, ciudades y países.
“El estado general de España es más bien bajo. Y creo que a esto están contribuyendo cierto tipo de mensajes que generan crispación en vez de concordia”, opina Mario Alonso Puig.
¿Solución? “Tenemos que enfocarnos mucho más en lo que queremos que en lo que tememos. Si se precisa con especial urgencia un horizonte ilusionante es especialmente en los momentos de incertidumbre. Y lo que veo es que ese tipo de mensajes brilla muchas veces por su ausencia”.

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