Cinco días de convivencia y oración en un lugar de ensueño –
el colegio “Ntra. Sra. De Aranzazu”- con una magistral tutela, que han servido
para profundizar en las Sagradas Escrituras, ahondar en nuestra espiritualidad
y poner en práctica el dictado de San Ignacio de Loyola para sentir la
iluminada presencia de Dios en nuestras vidas. Sin duda, una experiencia
recomendable y necesaria para la gran familia que formamos quienes seguimos el
camino trazado por Santa Cándida Mª de Jesús.
En estos tiempos frenéticos en los que nos ha tocado vivir,
es un regalo el tener la posibilidad de acercarnos a Dios mediante la
reflexión, la oración y la contemplación; pararnos a escuchar en silencio la
palabra que nos permita elegir la dirección adecuada, y dejar que el espíritu
sople en nosotros…
Gozamos de una profesión distinta a cualquier otra. Nuestra
labor educativa necesita de una sólida formación religiosa y de una
sensibilidad que nos haga sentir la gracia de la llamada de Dios para fortalecer
nuestra fe y poder realizar la misión evangelizadora con nuestros alumnos,
carentes muchos de ellos de un norte que les ayude a afrontar un futuro cada
vez más lleno de incógnitas. Por ello es una oportunidad que no debemos
rechazar el hecho de embarcarnos en la singladura de estos ejercicios para
avivar el espíritu y de esta forma servir mejor como personas y como
profesionales.
Muchas
gracias por haber podido disfrutar y compartir estas vivencias.
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