Llegamos a mediodía, con muchas ganas, víveres y alguna que otra sorpresa.
Nos reunimos para ver el vídeo-resumen de nuestro año, tuvimos un recordatorio para el Padre Herranz, pues era su día, hicimos una dinámica con globos muy divertida y profunda a la vez, ya que los llenamos de todas nuestras vivencias...y para terminar realizamos esta lectura motivadora:
Cuenta una vieja historia que en una antigua e importante ciudad
europea en el medievo había tres hombres trabajando en una obra. Los
tres estaban colocando piedras, una tras otra, que iban uniendo con
argamasa.
Se acercó un peregrino al primero y tras saludarle le preguntó
con curiosidad sobre lo que estaba haciendo. Casi sin mirarlo, incluso
algo molesto ante quien pregunta lo obvio, el hombre que estaba
trabajando le dijo que estaba poniendo ladrillos.
Se acercó el peregrino a un segundo hombre que estaba trabajando
unos metros más allá y con la misma curiosidad, tras saludarlo, también
le preguntó sobre qué era lo que estaba haciendo. Este segundo hombre le
dijo que estaba levantando una pared.
Aun tuvo curiosidad el peregrino para acercarse al
tercer hombre que estaba unos metros más allá y tras saludarle también
le pregunto sobre qué era lo que estaba haciendo. Este tercer hombre,
miró con entusiasmo al peregrino y le espeto: estoy construyendo una
hermosa catedral.
Y después comimos, hablamos, nos bañamos, disfrutamos... Un gran broche para un gran año.

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