Dos décadas de buenas palabras y de discursos a favor del medio ambiente
no han evitado que los principales parámetros para medir la
sostenibilidad de la actividad humana hayan empeorado. El objetivo de
contener el calentamiento en dos grados para final de siglo se aleja;
los océanos son cada vez más ácidos; la biodiversidad desaparece a un
ritmo desconocido desde la extinción de los dinosaurios y la
deforestación está alcanzando tales cotas que supondrá un coste para la
economía mundial superior a las pérdidas derivadas de la crisis
financiera de 2008. Así lo constatael informe GEO-5, elaborado por e Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) como previa a la cumbre de Río+20 que se celebrará en Brasil dos
décadas después de la primera cumbre de la Tierra. De 90 objetivos solo
hay avances significativos en cuatro. La ONU recomienda a los Gobiernos
que, entre otras cosas, acaben con las subvenciones a los combustibles
fósiles.
El informe —que alerta de que esas alteraciones de los ecosistemas no
son lineales y que llegados a un punto pueden ser abruptos e
irreversibles— puede agitar algola cumbre de Río, que se presenta con un perfil bajo, menor que la de Johanesburgo en 2002 o la primera, en Río en 1992.
- Agua dulce. El acceso al agua potable es una de las pocas buenas noticias. En 1990, la ONU fijó el reto de reducir a la mitad antes de 2015 el número de personas sin acceso al agua potable. El objetivo está a punto de ser conseguido (si no lo ha sido ya), pero el Pnuma señala que no se alcanza el del saneamiento, ya que aún hay 2.600 millones de personas sin acceso a la depuración de aguas. El 80% de la población vive en zonas amenazadas por la seguridad de suministro de agua.
- Océanos. Las señales de degradación del mar no cesan. “El número de zonas costeras eutróficas (con proliferación de microorganismos por la contaminación) ha aumentado considerablemente desde 1990: al menos 415 zonas costeras han dado signos de una eutrofización grave y, de ellas, solo 13 se están recuperando”. Además de la contaminación, “la absorción excesiva de CO2 de la atmósfera está provocando la acidificación de los océanos, que se cierne como una gran amenaza para las comunidades de arrecifes de coral y los mariscos”.
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