En este 20 de junio, Día Mundial de las Personas Refugiadas,
entreculturas ha presentado la campaña NOLAND dando lugar, así, al
primer país virtual que surge con el objetivo de visibilizar y defender
los derechos fundamentales de los casi 44 millones de personas desplazas
y refugiadas que existen en el mundo.

- "El 70 % de las personas refugiadas y desplazadas se encuentran en áreas urbanas, quedando el 30% restante en campos de refugiados", ha destacado Cristina Manzanedo, responsable de Migraciones y Desarrollo de Entreculturas.
- "La educación para las personas refugiadas es protección, esperanza y un motor de cambio", ha dicho Irene Guía, religiosa y exdirectora de proyectos con personas refugiadas en Randa y en Congo
- Esther Riziki, refugiada de la República Democrática del Congo en España, ha pedido que no se olvide la crisis permanente en la que viven millones de refugiados.
- "Si el acceso a la educación no está garantizado para todos los niños y niñas del mundo, mucho menos lo está para los refugiados y desplazados", ha resaltado Pablo Funes, responsable de proyectos África de Entreculturas
Pincha sobre la imagen para ver el vídeo de presentación de NOLAND
En
el mundo hay casi 44 millones de personas refugiadas y desplazadas, de
las cuales, 14 millones viven en campos de refugiados y el resto, cerca
de 30 millones, son refugiados urbanos.
Ante esta situación de injusticia Entreculturas ha presentado esta mañana en el Campo de la Cebada de Madrid la campaña "NOLAND",
el país virtual de esos 44 millones de personas que se han visto
obligados a salir forzosamente de sus respectivos países para malvivir
como refugiados en otros lugares de acogida, sin posibilidad de
integración, educación y sanidad entre otros servicios básicos. Como
cualquier otro país, NOLAND tiene su propia Constitución, escrita y
creada para defender los principios básicos por los que luchamos tanto
en los países de acogida de los refugiados como en sus países de origen.
Estos principios van desde el derecho de toda persona refugiada a ser
reconocida legalmente como tal, hasta el derecho al acceso a una
educación, a un trabajo y a una atención médica adecuada.
Cristina Manzanedo,
responsable de Migraciones y Desarrollo de Entreculturas, ha destacado
la realidad de todas estas personas: "Los refugiados en las ciudades son
invisibles, no viven debajo de tiendas de campaña, y son el 70% de los
refugiados, son personas que viven en zonas rurales y urbanas". De estos
44 millones "15 millones son refugiados, 1 millón son solicitantes de
asilo y 27 son desplazados internos", ha desgranado Cristina Manzanedo.
Entreculturas,
junto con el Servicio Jesuita al Refugiado, su aliado sobre el terreno,
trabaja para ayudar y acompañar cada día a las personas refugiadas,
tanto en campos como en áreas urbanas. Irene Guía,
religiosa y ex directora del Servicio Jesuita al Refugiado en Ruanda y
en el este de la República Democrática del Congo, ha explicado qué
significa vivir en un campo de refugiados: "Nadie está en un campo
porque quiera, están allí de manera forzosa, es un espacio limitado y la
mayoría están muchos años en estas condiciones". Por esta razón, Irene
Guía ha resaltado el trabajo de educación que realiza Entreculturas
junto con el Servicio Jesuita a Refugiados: "No hay verdadero desarrollo
sin educación, la educación combate la pobreza; y en un campo de
refugiados, tener educación implica protección, esperanza y posibilidad
de cambio". La religiosa ha compartido la fuerza y el valor del trabajo
que realizan ambas organizaciones: "Acompañar, una de las misiones del
JRS, significa comer del mismo pan que comen ellos".
Pablo Funes,
responsable de proyectos en África de Entreculturas, ha destacado la
importancia "de recuperar el valor de la hospitalidad, con amplitud de
miras" para acoger a todas estas personas pendientes de asilo, y ha
explicado los proyectos de Entreculturas en este campo: entre 2008-2011
Entreculturas ha apoyado 25 proyectos con refugiados o desplazados
urbanos, 7 en África y 18 en América Latina. "La hospitalidad es vital,
promovamos la cooperación y AOD para los refugiados", ha concluido.
En este contexto, Esther Riziki,
refugiada de la República Democrática del Congo con estatuto de
refugiada en España, ha contado su experiencia. Es madre de seis hijos y
tuvo que abandonar su país con su familia e irse a Tanzania y allí
pidió asilo a España: "La guerra es mala, no tiene nada bueno, les pido
que no se olviden del sufrimiento de tantas y tantas personas en el
mundo", ha dicho.
En los momentos que vivimos de turbulencias
económicas, mantener las necesidades humanitarias de las personas
refugiadas en el centro de nuestras políticas es fundamental. La
recesión económica amenaza la ayuda internacional, esencial para las
personas refugiadas y desplazadas. Por todo ello, debemos alimentar el frágil valor de la hospitalidad.
La sociedad debe acoger a las personas refugiadas y desplazadas con
dignidad, hospitalidad, tolerancia, amor y ternura. Además, no sólo
acogerlas sino también, sanar sus heridas, protegerlas, integrarlas y
darles oportunidades. Entreculturas quiere trabajar por la justicia en
NOLAND, para que sus habitantes tengan acceso a la educación, sanidad y
oportunidades que todos merecemos.

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