La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)
calcula que las últimas reformas de los sistemas de pensiónes de sus
países miembros reducirán entre un 20% y un 25% las retribuciones medias
de las futuras generaciones.
Entre estos países está España, cuyo Congreso aprobó en 2011 la ampliación progresiva de la edad de jubilación de 65 a 67 años.
El informe "Perspectivas de pensiones"
de la OCDE ofrece dos recomendaciones: ampliar aún más la edad de
retiro y dar más protagonismo a los fondos de pensiones privados.
"La gente que empieza a trabajar hoy puede esperar una pensión
pública neta de en torno a la mitad de sus ingresos en la media de los
países de la OCDE si se retirá después de una carrera completa a la edad
de jubilación oficial. Pero en aproximadamente todos de los 13 países
con planes de pensiones obligatorios, los pensionistas pueden esperar
beneficiarse de en torno al 60% de sus ingresos", advierte.
"Los 65 años se mantienen como la edad típica en la que la gente
normalmente obtiene sus pensiones en 17 -la mitad- de los países de la
OCDE en el caso de los hombres y 14 de las mujeres. Sin embargo, los 67
-o más- se están convirtiendo en los nuevos 65", advierte el organismo
internacional.
La OCDE recomienda incentivar las pensiones privadas, incluso con
carácter obligatorio, porque prevé que en el futuro se reducirán los
beneficios de los sistemas públicos. "Los trabajadores actuales y los
del futuro tendrán que trabajar más tiempo antes de retirarse y tendrán
pensiones públicas inferiores", señala.
La organización constató que la crisis financiera que se desencadenó a
partir de 2007-2008 ha tenido "un impacto profundo" en las cuentas
públicas de la mayor parte de sus 34 países miembros, lo que ha obligado
entre otras cosas a llevar a cabo reformas de los sistemas de
pensiones.
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