
La
celebración del Encuentro Mundial de las Familias constituye cada tres
años el acontecimiento más universal para concienciarnos acerca de la
importancia de la realidad de la familia para la Humanidad y la
importancia de que la Humanidad sea realmente una Familia unida.
Las
Familias Ignacianas nos unimos a esa gran reflexión mundial sobre el
valor de la Familia movilizando el interior de nuestras comunidades de
fe, sociales, culturales y educativas y el de cada uno de nosotros. Nos
queremos unir a la gran diversidad de las familias del mundo,
especialmente aquellas que se encuentran en las fronteras más críticas y
dolorosas:
- en las fronteras de las crisis de las relaciones o la convivencia en el hogar.
- las fronteras que separan a personas dentro de cada familia.
- las fronteras de aquellas familias que sufren persecución u opresión,
- las fronteras de aquellas familias que sufren el desempleo, la explotación o viven en la pobreza.
- las fronteras que muchas familias de refugiados o desplazados tienen que atravesar por migraciones forzosas,
- las fronteras de la superficialidad o el sinsentido que estancan a muchas familias.
- las fronteras de las familias que no quieren, saben o pueden vivir la dimensión de la fiesta
- las fronteras de las familias que viven estilos de vida medioambientalmente insostenibles
- las fronteras de las familias que no se comprometen con la solidaridad
- las fronteras de las situaciones familiares en que está en juego la dignidad de lo humano,
- las fronteras de la solidaria igualdad de género en la familia,
- las fronteras que abren a las familias a la vida,
- las fronteras con las familias que sienten lejanía con la Iglesia.
- En definitiva, en las Fronteras de la Familia y con la Familia en las Fronteras.
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