22 junio 2012

“La recesión amenaza la ayuda internacional más esencial”

Servicio Jesuita a Refugiados:(JRS)- En los próximos dos días, los líderes de las naciones del G20 deberán tomar decisiones difíciles con respecto a la estabilidad de la economía global. Con motivo del Día Mundial del Refugiado, el 20 de junio, el Servicio Jesuita a Refugiados pide a los líderes mundiales que pongan la cohesión social en el corazón de sus procesos de decisión, y que no pierdan de vista las necesidades de más de 45 millones de inmigrantes desplazados forzosamente en todo el mundo.
Mantener las necesidades humanitarias de los refugiados en el centro de sus políticas es más importante que nunca en estos momentos de turbulencias económicas. La recesión económica amenaza la ayuda internacional esencial para las personas desplazadas forzosamente. Asimismo, los refugiados tienen que luchar aún más para cubrir sus necesidades. Lamentablemente, es probable que tengan lugar nuevos desplazamientos de poblaciones empobrecidas ya que una consecuencia de los tiempos difíciles es el aumento de la marginalización de las minorías oprimidas.

“Los migrantes forzosos son ejemplos concretos de lo que ocurre a las sociedades empujadas más allá del límite: conflicto, violaciones a los derechos humanos, desplazamiento. La cumbre del G20 es una oportunidad para llevar a cabo acciones preventivas, reducir la inestabilidad económica promoviendo una protección global a los refugiados, mejorar las posibilidades de ganarse la vida a las comunidades marginalizadas y fortalecer sistemas de protección social inclusivos”, dijo el director del JRS Internacional, Peter Balleis SJ.

En medio de la crisis económica, hay que alimentar el frágil valor de la hospitalidad. Las cada vez menores oportunidades económicas suponen una pesada losa sobre las sobrecargadas redes de apoyo social, lo que alimenta la intolerancia. Un ejemplo claro es el éxito del populismo político que pone una retórica xenófoba en el centro de su discurso. En vez de describir a los refugiados como valientes supervivientes que rehacen sus vidas en un entorno seguro, los políticos lo cambian por etiquetas simplistas y falsas, que demonizan a los refugiados como males sociales. Esta constante deshumanización y hostilidad marginaliza aún más a los refugiados.

No hay comentarios: